[vc_row][vc_column width=»3/4″][ult_animation_block animation=»fadeInUp» animation_duration=»0.5″ animation_delay=»1″ animation_iteration_count=»1″ opacity_start_effect=»100″][vc_single_image image=»36883″ img_size=»medium» style=»vc_box_shadow_border»][vc_column_text]
La inmensa mayoría de los tumores o quistes de la rodilla son benignos y no representan un peligro para la integridad del miembro afecto o para la vida del paciente. Pero ello no quiere decir que no molesten, o que no haya que resecarlos para que la lesión no origine dolores o problemas en la articulación a futuro.
La inmensa mayoría de las lesiones las constituyen quistes sinoviales y quistes parameniscales que, en función de la localización de los mismos, resultaran más o menos sintomáticos, produciendo incomodidad o directamente dolor al paciente.
A veces las lesiones que presenta el paciente son lesiones sinoviales, como la sinovitis villonodular pigmentaria, que puede ser una tumoración persistente en la rodilla y que requerirá para su tratamiento una minuciosa resección por abordajes no siempre sencillos.
Otro tipo de tumoraciones en la rodilla, encondromas o tumores óseos de otro tipo, requieren de un seguimiento y evaluación con pruebas complementarias o biopsias de tejido, para descartar y tratar problemas solución más complejos.
[/vc_column_text][/ult_animation_block][ultimate_spacer height=»20″ height_on_tabs=»20″ height_on_mob=»20″][/vc_column][vc_column width=»1/4″][vc_widget_sidebar sidebar_id=»sidebar-left»][/vc_column][/vc_row]